Se dirigió al bosque con seguridad. Había escuchado e investigado sobre los bosques energéticos. Buscó opiniones al respecto. Concordaba con quienes opinaban que todo árbol tiene energía que transmitir.
En realidad no tenía un bosque cercano, pero tenía un parque. Todos los árboles le gustaban. Decidió que esta vez no reflexionaría. Iría al parque, a la zona más boscosa, y el árbol, su árbol, se presentaría sólo.Un árbol entre todos le llamaría la atención, y correría hasta él para abrazarlo. Lo hizo.
Cuando llegó a casa intentó hacer el menor ruido posible. Se encerró, se sacó la ropa, se dio un baño, y se volvió a encerrar hasta bien entrada la noche, no quería ser visto. En realidad a nadie le sorprendería demasiado verlo sucio. Era torpe y no resultaba sorprendente que se hubiera caído, que no hubiera vito aquella raíz, y hubiera caído rodando hasta el agua.
A nadie le extrañarían las rodillas lastimadas, las zapatillas rotas.
Pero el árbol... Eso sí había sido estúpido... A quién se le ocurre?
Saltar a los brazos de un palo borracho...