miércoles, 29 de octubre de 2025

Demisela

  Ella marcha mirando al frente. Ya no se fija en las miradas, permite que las miradas se le fijen. 

Ella marcha porque ya no quiere ocultarse y la ley es una necesidad urgente. 

Sabe que se amparan no en las sagradas escrituras sino en los sermones prefabricados.

Palabras que repiten mientras ella sigue marchando. Que reelaboran discursos ajenos mientras ella sigue coleccionando heridas y cicatrices.

Ella ve sangrar sus pies y sus costuras. Es ella junto con sus compañeras las que ahora sangran por la herida. Ironías del destino.

Sabe que el ministro volverá a dar su negativa y le dirán que ha sido en vano. 

Pero ella sigue porque sabe que se enriquecen así. 

Ese mismo ministro antes coleccionaba fortunas con procesos clandestinos. Ese mismo quiere verse pulcro delante de sus seguidores negándoles el cupo laboral. Ese mismo es el que rechaza su nombre, el de ella, el que tuvo que parir separándose de su familia. 

Pero ella avanza aún con su lágrima, y continúa. Ella avanza porque sí, tiene muchas razones que abraza, pero sobre todo porque el ministro es su padre, y sabe. Sabe que ella está ahí, y además sabe que ella sabe. 

Por eso avanza. Porque son miles, millones, y hoy es la única Democracia que importa.



Se publicó en “La Ola Imparable”, participación destacada, Ed. Tahiel, 2021