domingo, 10 de mayo de 2015

Ciencia inversa I

No importa si lo creen o no, lo importante es que hay pruebas contundentes, y es necesario ponerlo por escrito antes de que los acontecimientos se precipiten y ya no haya oportunidad.
Los dinosaurios no se extinguieron hace 65 millones de años. No. Fue hace 62, y podrá imaginarse, que si la primer antepasada de la humanidad vivió hace un millón de años, en tres millones puede pasar mucho más, y además el motivo de su extinción está relacionado con que no haya restos más próximos…
Como estudios relativamente recientes demuestran, los velocirraptors tenían una inteligencia muy desarrollada. Fue hace aproximadamente 64 millones de años, cuando abandonaron sus costumbres nómades y se establecieron en aldeas. Rápidamente desarrollaron armas para defenderse del resto de los reptiles, sometiendo a algunos y llevando a la extinción a otros, los carnívoros de mayor tamaño que aún los amenazaban.
Su estructura ósea también fue cambiando progresivamente. Mientras se erguían, su cola se iba acortando, ya que desarrollaban herramientas, y cambiaban su postura para utilizarlas (la cola naturalmente iba desapareciendo ya que no la necesitaban para equilibrarse).
Había también por entonces, en la tierra un mineral muy preciado, el cual descubrieron, que al tomar contacto con el líquido de los huevos levantaba temperatura. Al principio lo utilizaron para cocinar los últimos carnívoros amenazantes, ya que su carne era muy fibrosa (con el tiempo terminaron cocinando toda la comida). Pero pronto aprendieron a generar fuego, y dedicaron la energía por fusión de minerales a experimentar con formas de movilidad, ya que si bien podían trasladarse grandes distancias ahora debían volver en el día a sus hogares establecidos y recorrer más distancias para pastorear su ganado reptil.
Las comunidades formadas eran matriarcados, ya que las hembras dominaban por ser las principales productoras de energía, porque aunque no procrearan ponían huevos igual, y la energía generada llegaba a ser más potente que lo que se espera de la fusión fría.
En ese momento Pangea ya se había empezado a dividir, pero no tanto, y como las comunidades no se enfrentaban más que por riñas leves las inversiones fueron para exploración y dominio por encima de las especies reptiles restantes.
Este medio de combustión no contaminaba, ya que en lugar de humo liberaba fragmentos minúsculos de mineral que era reciclado por microorganismos en la tierra y vuelto a utilizar (por lo que también era extremadamente económico). Al estar el aire limpio, la vista del espacio era inigualable, e incluso desde sus primeros siglos formando comunidades soñaban con explorar más allá.
Antiguamente morían por depredadores, pero al estar protegidos, llegaban a ser muy longevos, hasta 180 escamadas (noventa años actuales), y como cuando se reproducían nacían varias crías, la población creció rápidamente. Así comenzaron a formar ciudades, y los depósitos óseos, donde arrojaban los huesos de sus víctimas, fueron recuperados para formar más ciudades, y los restos fueron enterrados.
Nacieron las telecomunicaciones por tiras de madera flexible bañadas en minerales fundidos y hasta desarrollaron un sistema literario.
Como ya entonces sucedía, las bacterias y enfermedades afectaban más a los seres  de sangre caliente, por lo que tampoco debían preocuparse por eso.
Llegó un momento en que la tierra estaba casi colapsada, y fue entonces cuando empezaron a generar tecnologías para la exploración planetaria. Se han encontrado planos en Egipto similares a naves espaciales, pues bien, en realidad son réplicas que hicieron los primeros exploradores humanos de rocas que encontraron en rocas que terminaron perdidas en la inmensidad de las pirámides, pues esos modelos fueron creados por esta civilización de reptiles.
Descubrieron que con minerales de rocas, algunos metales fundidos y los huevos de un par de especies más generaban un combustible mucho más potente, que utilizaron  para lanzar los primeros cohetes, y explorar. Desarrollaron también un sistema de radares, para enviar señales.
Con el combustible desarrollado, alcanzaron el 75% de la velocidad de la luz, y llegaron a planetas de otros sistemas planetarios, similares a la tierra. Los primeros colonizados fueron sólo para explorar. Al comprobar las posibilidades de vida establecieron ciudades y llevaron familias y sus ganados.
Desde ahí continuaron expandiéndose, y durante dos o tres siglos ocuparon varios planetas más. Había desarrollado un sistema monetario basado en minerales no combustibles. Los más pobres seguían viviendo de ganados en la tierra, pero como el combustible era barato y de fácil acceso, no les costó migrar por su cuenta, más por curiosidad que necesidad. En la Tierra quedaron entonces sólo comunidades en conflicto, que pedían refuerzos por radar. En los planetas colonizados, había minerales mucho más eficientes, y los reptiles ya extraterrestres se comunicaban entre ellos también. Informaron a los demás que en la Tierra estaban arruinando todo, y tenían que hacer algo. Recurrieron a las primeras naves, propulsadas por minerales terrestres, y las llenaron con combustible planetario. Esperaron un día de tormenta, para que no lo vieran llegar.
En la tierra, si bien los descendientes de los velocirraptors dominaban, había criaturas de menor tamaño, mayormente mamíferos, viviendo en cuevas, y otros tantos en el océano. Una tarde de tormenta, sin entender por qué, vieron como si el sol se aproximara a la Tierra, por su resplandor y el calor. La explosión fue tal, que no quedaron restos de los reptiles ni las ciudades. Sólo sobrevivieron los refugiados en océanos y cuevas, que tardarían 62 millones de años, en encontrar accidentalmente restos fósiles, para concluir que se habían extinto mucho antes, y quizás hubieran sido dominantes. Harían teorías acerca de un posible origen de la vida en un planeta lejano, llegando acá como microorganismos, cuando en realidad se habían ido desde acá a colonizar como seres desarrollados. Así lo verían desde la lejanía, por los árboles de cortezas húmedas, desde la lejanía los descendientes de aquellos seres, mientras que en esa tarde, lo último que se vio, fue, luego de la explosión, una lluvia dorada, hirviendo, que luego se congeló en algo que luego se llamaría oro, pero que al caer por primera vez en ese suelo, con los últimos minerales que la explosión no llegó a destruir, se fundieron generando una reacción que absorbió la energía de lo circundante, hundiendo al planeta en un frío helado que duraría varios siglos…
Cada vez que se habla de vida extraterrestre, de encuentros cercanos, se habla de seres altos, de rostro alargado, y en cada ficción se los representa, si no son verdes, de piel escamada.
¿Es tan difícil imaginar que hayamos tenido un mismo origen?
Las condiciones de los planetas eran similares a las de la Tierra, por lo que su evolución los ha llevado a parecerse a como somos hoy día, sólo que tienen nada menos que 64 millones de años de ventaja evolutiva. Técnicamente hablando sí, son extraterrestres, pero ¿por qué vendrían a la tierra? Su evolución y tecnología han seguido progresando.
Actualmente, los descendientes homorreptiles por su tecnología residual siguen viendo lo que sucede en la tierra, y tras millones de años desarrollaron aún más tecnologías, que permiten provocar desastres naturales y otras catástrofes, además de derribar algunas naves ocasionalmente para mantener a los actuales habitantes dominantes del planeta a raya...
Además, no han quedado en los planetas ya alcanzado hace tanto. Su crecimiento les ha permitido incluso llegar a otras galaxias y sus antiguos ocupantes. La guerra de las galaxias ya se está desarrollando, pero de un modo que aún no podemos percibir, aunque al momento de escribir estas líneas vea un resplandor, como si el sol se acercase a la Tierra...

No hay comentarios:

Publicar un comentario