Se dirigió al bosque con seguridad. Había escuchado e investigado sobre los bosques energéticos. Buscó opiniones al respecto. Concordaba con quienes opinaban que todo árbol tiene energía que transmitir.
En realidad no tenía un bosque cercano, pero tenía un parque. Todos los árboles le gustaban. Decidió que esta vez no reflexionaría. Iría al parque, a la zona más boscosa, y el árbol, su árbol, se presentaría sólo.Un árbol entre todos le llamaría la atención, y correría hasta él para abrazarlo. Lo hizo.
Cuando llegó a casa intentó hacer el menor ruido posible. Se encerró, se sacó la ropa, se dio un baño, y se volvió a encerrar hasta bien entrada la noche, no quería ser visto. En realidad a nadie le sorprendería demasiado verlo sucio. Era torpe y no resultaba sorprendente que se hubiera caído, que no hubiera vito aquella raíz, y hubiera caído rodando hasta el agua.
A nadie le extrañarían las rodillas lastimadas, las zapatillas rotas.
Pero el árbol... Eso sí había sido estúpido... A quién se le ocurre?
Saltar a los brazos de un palo borracho...
Después de escribir exclusivamente poesía y proa poética unos años finalmente me animo a intentar con algunos cuentos (consciente de que en caso de seguir adelante, en un tiempo no va a gustarme nada de lo que haga ahora...) Espero tenerme paciencia.
lunes, 26 de octubre de 2015
domingo, 10 de mayo de 2015
Ciencia inversa I
No
importa si lo creen o no, lo importante es que hay pruebas contundentes, y es
necesario ponerlo por escrito antes de que los acontecimientos se precipiten y
ya no haya oportunidad.
Los
dinosaurios no se extinguieron hace 65 millones de años. No. Fue hace 62, y
podrá imaginarse, que si la primer antepasada de la humanidad vivió hace un
millón de años, en tres millones puede pasar mucho más, y además el motivo de
su extinción está relacionado con que no haya restos más próximos…
Como
estudios relativamente recientes demuestran, los velocirraptors tenían una
inteligencia muy desarrollada. Fue hace aproximadamente 64 millones de años,
cuando abandonaron sus costumbres nómades y se establecieron en aldeas.
Rápidamente desarrollaron armas para defenderse del resto de los reptiles,
sometiendo a algunos y llevando a la extinción a otros, los carnívoros de mayor
tamaño que aún los amenazaban.
Su
estructura ósea también fue cambiando progresivamente. Mientras se erguían, su
cola se iba acortando, ya que desarrollaban herramientas, y cambiaban su
postura para utilizarlas (la cola naturalmente iba desapareciendo ya que no la
necesitaban para equilibrarse).
Había
también por entonces, en la tierra un mineral muy preciado, el cual
descubrieron, que al tomar contacto con el líquido de los huevos levantaba
temperatura. Al principio lo utilizaron para cocinar los últimos carnívoros
amenazantes, ya que su carne era muy fibrosa (con el tiempo terminaron
cocinando toda la comida). Pero pronto aprendieron a generar fuego, y dedicaron
la energía por fusión de minerales a experimentar con formas de movilidad, ya
que si bien podían trasladarse grandes distancias ahora debían volver en el día
a sus hogares establecidos y recorrer más distancias para pastorear su ganado
reptil.
Las
comunidades formadas eran matriarcados, ya que las hembras dominaban por ser
las principales productoras de energía, porque aunque no procrearan ponían
huevos igual, y la energía generada llegaba a ser más potente que lo que se
espera de la fusión fría.
En ese
momento Pangea ya se había empezado a dividir, pero no tanto, y como las
comunidades no se enfrentaban más que por riñas leves las inversiones fueron
para exploración y dominio por encima de las especies reptiles restantes.
Este
medio de combustión no contaminaba, ya que en lugar de humo liberaba fragmentos
minúsculos de mineral que era reciclado por microorganismos en la tierra y
vuelto a utilizar (por lo que también era extremadamente económico). Al estar
el aire limpio, la vista del espacio era inigualable, e incluso desde sus
primeros siglos formando comunidades soñaban con explorar más allá.
Antiguamente
morían por depredadores, pero al estar protegidos, llegaban a ser muy longevos,
hasta 180 escamadas (noventa años actuales), y como cuando se reproducían
nacían varias crías, la población creció rápidamente. Así comenzaron a formar
ciudades, y los depósitos óseos, donde arrojaban los huesos de sus víctimas,
fueron recuperados para formar más ciudades, y los restos fueron enterrados.
Nacieron
las telecomunicaciones por tiras de madera flexible bañadas en minerales
fundidos y hasta desarrollaron un sistema literario.
Como ya
entonces sucedía, las bacterias y enfermedades afectaban más a los seres de sangre caliente, por lo que tampoco debían
preocuparse por eso.
Llegó
un momento en que la tierra estaba casi colapsada, y fue entonces cuando
empezaron a generar tecnologías para la exploración planetaria. Se han
encontrado planos en Egipto similares a naves espaciales, pues bien, en
realidad son réplicas que hicieron los primeros exploradores humanos de rocas
que encontraron en rocas que terminaron perdidas en la inmensidad de las
pirámides, pues esos modelos fueron creados por esta civilización de reptiles.
Descubrieron
que con minerales de rocas, algunos metales fundidos y los huevos de un par de
especies más generaban un combustible mucho más potente, que utilizaron para lanzar los primeros cohetes, y explorar.
Desarrollaron también un sistema de radares, para enviar señales.
Con el
combustible desarrollado, alcanzaron el 75% de la velocidad de la luz, y
llegaron a planetas de otros sistemas planetarios, similares a la tierra. Los
primeros colonizados fueron sólo para explorar. Al comprobar las posibilidades
de vida establecieron ciudades y llevaron familias y sus ganados.
Desde
ahí continuaron expandiéndose, y durante dos o tres siglos ocuparon varios
planetas más. Había desarrollado un sistema monetario basado en minerales no
combustibles. Los más pobres seguían viviendo de ganados en la tierra, pero
como el combustible era barato y de fácil acceso, no les costó migrar por su
cuenta, más por curiosidad que necesidad. En la Tierra quedaron entonces sólo
comunidades en conflicto, que pedían refuerzos por radar. En los planetas
colonizados, había minerales mucho más eficientes, y los reptiles ya
extraterrestres se comunicaban entre ellos también. Informaron a los demás que
en la Tierra estaban arruinando todo, y tenían que hacer algo. Recurrieron a
las primeras naves, propulsadas por minerales terrestres, y las llenaron con
combustible planetario. Esperaron un día de tormenta, para que no lo vieran
llegar.
En la
tierra, si bien los descendientes de los velocirraptors dominaban, había
criaturas de menor tamaño, mayormente mamíferos, viviendo en cuevas, y otros
tantos en el océano. Una tarde de tormenta, sin entender por qué, vieron como
si el sol se aproximara a la Tierra, por su resplandor y el calor. La explosión
fue tal, que no quedaron restos de los reptiles ni las ciudades. Sólo
sobrevivieron los refugiados en océanos y cuevas, que tardarían 62 millones de
años, en encontrar accidentalmente restos fósiles, para concluir que se habían
extinto mucho antes, y quizás hubieran sido dominantes. Harían teorías acerca
de un posible origen de la vida en un planeta lejano, llegando acá como
microorganismos, cuando en realidad se habían ido desde acá a colonizar como
seres desarrollados. Así lo verían desde la lejanía, por los árboles de
cortezas húmedas, desde la lejanía los descendientes de aquellos seres, mientras
que en esa tarde, lo último que se vio, fue, luego de la explosión, una lluvia
dorada, hirviendo, que luego se congeló en algo que luego se llamaría oro, pero
que al caer por primera vez en ese suelo, con los últimos minerales que la
explosión no llegó a destruir, se fundieron generando una reacción que absorbió
la energía de lo circundante, hundiendo al planeta en un frío helado que
duraría varios siglos…
Cada
vez que se habla de vida extraterrestre, de encuentros cercanos, se habla de
seres altos, de rostro alargado, y en cada ficción se los representa, si no son
verdes, de piel escamada.
¿Es tan
difícil imaginar que hayamos tenido un mismo origen?
Las
condiciones de los planetas eran similares a las de la Tierra, por lo que su
evolución los ha llevado a parecerse a como somos hoy día, sólo que tienen nada
menos que 64 millones de años de ventaja evolutiva. Técnicamente hablando sí,
son extraterrestres, pero ¿por qué vendrían a la tierra? Su evolución y
tecnología han seguido progresando.
Actualmente,
los descendientes homorreptiles por su tecnología residual siguen viendo lo que
sucede en la tierra, y tras millones de años desarrollaron aún más tecnologías,
que permiten provocar desastres naturales y otras catástrofes, además de
derribar algunas naves ocasionalmente para mantener a los actuales habitantes
dominantes del planeta a raya...
Además,
no han quedado en los planetas ya alcanzado hace tanto. Su crecimiento les ha
permitido incluso llegar a otras galaxias y sus antiguos ocupantes. La guerra
de las galaxias ya se está desarrollando, pero de un modo que aún no podemos percibir, aunque al momento de escribir estas líneas vea un resplandor, como si el sol se acercase a la Tierra...
sábado, 2 de mayo de 2015
II
La miraban y murmuraban. Las actitudes eran siempre las mismas. Cada tanto alguno se sentía con el derecho a romper la barrera del tacto sin consentimiento ni excusa previa. Era siempre lo mismo. Ella sabía perfectamente que estaba muy lejos del modelo de belleza más buscado, y sentía que por tener unos kilos de más la veían como presa fácil, alguien que no tiene derecho a reclamar ni hacerse respetar. Era como si le dijeran "¿Cuanto querés? No podés pedir mucho...".
Al principio no les prestaba atención, pero ya hacía tiempo que había finalizado su última relación, y su potencial sexual se veía inhibido por el acoso constante de quienes la rodeaban. Lo dijo a algunas amigas, pero hablarlo ya no la tranquilizaba como antes. Y en su familia jamás preguntaban siquiera "¿Cómo estás?". Y por eso se sintió tranquila... Jamás le preguntarían el por qué de sus manos temblorosas, la procedencia de aquella carne tan particular, ni las manchas en su ropa, cuando volviera aquella tarde de estudiar...
Al principio no les prestaba atención, pero ya hacía tiempo que había finalizado su última relación, y su potencial sexual se veía inhibido por el acoso constante de quienes la rodeaban. Lo dijo a algunas amigas, pero hablarlo ya no la tranquilizaba como antes. Y en su familia jamás preguntaban siquiera "¿Cómo estás?". Y por eso se sintió tranquila... Jamás le preguntarían el por qué de sus manos temblorosas, la procedencia de aquella carne tan particular, ni las manchas en su ropa, cuando volviera aquella tarde de estudiar...
jueves, 23 de abril de 2015
I
En un
momento de vacío, la acosaron todos sus fantasmas de nuevo. Esas voces, sus
rostros, las manos temblorosas…
Sintió
un nudo en su interior. Unas excesivas ganas de vomitar. Quería hacerlo ahí
mismo. En realidad no quería, pero el deseo, que es otra cosa, no cesaba.
En
cuanto pudo estar sola lo decidió. Encerrada en uno de los cubículos del
baño. Le temblaban las manos. Y le ardía
el cuello, pero lo haría. En un momento oyó pasos, se quedó estática. Hasta que
no se fueron no pudo seguir. Sentía frío. Y otra vez lo mismo. Esa gente
inoportuna que se dirige a esos lugares cuando ella sólo quiere la soledad de
un espacio fugazmente privado para cumplir con ese deseo que la atormenta.
Nuevamente esperó la quietud. Silencio.
Pensó
en todos esos testimonios que había visto tantas veces en televisión, videos
falseados para desalentar justamente la que ahora era su determinación.
Cerró
los ojos y se inclinó. Se llevó los dedos hasta la garganta y tiró de la
campanilla para forzar aún más. Sintió que su cuerpo se sacudía y se le
retorció el asco. Sacó la mano y esperó.
No
pudo. Su propio cuerpo se lo impidió. Salió, todavía temblando. Se juró no
volver a intentarlo. La vergüenza de ese momento era peor que cualquier asco
previo. Al verse al espejo vio el rostro de una mujer demacrada, angustiada y
asustada. Quiso lavarse la cara, pero no había agua. Se quedó quieta un momento
más, con los ojos rojos y sus fantasmas atormentándola.
Caminó
o se arrastró hasta la otra punta del edificio. Nadie la miraba, pero se sentía
observada, juzgada por los que la rodeaban sin saber nada.
Un
monstruo que observaba hacía tiempo a distancia esta vez la había atrapado,
escapando a último momento. Quizás ella había sido fuerte, pero en realidad se
sentía más débil que nunca, más frágil y ausente cada vez.
Sentía
que había matado a la persona de diez minutos atrás, pero ahora sería otro de
sus fantasmas.
Se lavó
la cara y se preparó para volver. Cerró los ojos, tragó saliva, dio unos pasos
más. Ya era hora de continuar con la función.
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